En la
práctica, son muchas más de cinco las razones por las que tu lote de
jabón por saponificación en frío pudo resultar un desastre, pero podemos reunir
las 5 más comunes a todo jabonero principiante y que suceden independientemente
de los ingredientes que hayas utilizado.
En los
años que llevo jaboneando (unos 18) se me han presentado decenas de extrañas
reacciones fisicoquímicas en los lotes de jabón, por lo que no han salido como
esperaba. Como muchos de los lotes fallidos han sido hechos por mis alumnos, en
muchas ocasiones pudimos identificar la causa, en otras, la razón sigue siendo
un misterio.
Como dicen los detectives, la mayoría de las veces la causa más probable
es la más fácil o simple y, sin embargo, nunca pensamos en ella. Descubramos juntos cuales son, sé que te
causarán risa, pero te aseguro que es así de simple.
La balanza está chalada
Muchas
veces veo en mis clases (principiantes) que el uso de la balanza no
es algo que todo el mundo sepa utilizar. A veces, la balanza no está en sus cabales y va
pesando en tramos o se apaga en mitad del proceso de medición. La causa puede
deberse a que su batería está muy baja o, quizás, a que la balanza ha sido
golpeada y funciona de forma incorrecta. El efecto será que el lote de jabón no
saldrá bien porque algún ingrediente se pesó mal. A todo esto, hay que sumarle
que, si la balanza está de estreno, algunas personas olvidan quitarle los
seguros al plato y no es nada raro que hayan pesado toda la receta con el
seguro puesto. Basta con revisarla bien, leer el manual de uso o cambiar la
batería para comprobarlo, lo malo es que nos damos cuenta después que se han
pesado todos los ingredientes o peor aún, después de haber hecho el jabón.
Cuando
hemos pesado mal porque la balanza está dañada o sin baterías, el jabón puede
salir muy duro o muy blando o simplemente no darnos cuenta, en caso de duda
siempre es necesario medir el pH antes de usar el jabón.
¿La tara de la balanza y sus variantes
de unidades donde están?
Al caso
de la balanza que funciona mal, también debemos sumarle la simple razón de que
la persona que pesa no sabe usar la tara ni las unidades y va sumando el peso
del recipiente junto al peso de los aceites. Muchas balanzas pesan en libras,
onzas y gramos y si la persona que pesará los ingredientes no verifica la
unidad de la balanza, puede que el lote de jabón salga fallido. Como consejo,
si no conoces la balanza, lee el manual de uso, que solo debe ser un par de páginas,
verifica que las unidades estén en gramos y si la balanza cuenta con algún
artilugio más que desconoces.
Cuando
hemos pesado mal porque olvidamos poner la tara o la unidad, el jabón puede
salir con textura extraña, muy blando o quebradizo. Si no hay indicios en la pastilla,
pero cabe la duda, siempre es recomendable medir el pH antes de usar el jabón.
Aceites adulterados
Es muy poco
probable que pase esto en España, pero en algunos países de Latinoamérica me he encontrado con aceite de coco o palma adulterados. Los insumos
trabajados en ambientes con temperaturas templadas a cálidas pueden no darnos
pistas sobre su calidad, dado que en climas cálidos los aceites de coco y palma
pueden estar líquidos. El aceite de palma y el de coco deben ser sólidos a temperaturas inferiores a 20/25º C. Para verificar su calidad ponlo en un baño de agua fría, (chequea con termómetro) y si aún así siguen líquidos, desconfía de su procedencia y calidad.
Me ha pasado en
Colombia y en México, trabajar con aceite de coco y palma tanto adulterados
como contaminados. Nos hemos dado cuenta de esto primero porque el jabón no trazó y segundo porque el jabón no llevaba colorantes y se tornó rosa. Con los alumnos
volvimos a elaborar la misma receta cambiando el aceite cuestionable y el
resultado fue concluyente. Los jabones resultantes no terminan de saponificar, quedan blandos y aceitosos, muchas veces formando zonas de mucho líquido sobre la superficie. En los casos donde el aceite está contaminado o tiene un aditivo extra, el jabón toma un color extraño, intenso y uniforme.
En la foto puede verse un
jabón que lleva aceite de palma con un aditivo que dio como resultado un color violeta/magenta intenso. En este caso hubo que contactar al proveedor para verificar que el
aditivo o sustancia contaminante no es tóxica. Es imprescindible comprobar el pH del jabón resultante.
La batidora de inmersión es nuestra
aliada
Llegar
a la traza es tan importante como pesar bien cada ingrediente. Muchas personas
hacen su jabón mezclando con una espátula o con una batidora de varillas, que
atrapa mucho aire, pero deben saber reconocer muy bien el punto en que las
fases están emulsionadas y no se volverán a separar, porque los ingredientes y
la temperatura de elaboración pueden darnos una falsa taza y obtener un jabón
blando y defectuoso. Hasta que conozcamos bien la verdadera traza del jabón y
su punto de emulsionado, lo ideal es utilizar una batidora de inmersión, su
velocidad y efectividad no suele dar falsas trazas. Una traza más espesa o ligera se debe también
a la temperatura de elaboración, la cantidad de grasas saturadas y la
concentración de la lejía.
Dichosa la sosa
Y en
este último punto veremos ese ingrediente que pasa desapercibido, pero que es
el primer causante de que el jabón nos quede blando sin razón alguna “aparente”.
La sosa cáustica o hidróxido de sodio (NaOH) debe ser lo más puro posible. Debe
tener entre el 98% y 99% de pureza. La
sosa es una sustancia higroscópica que reacciona fácilmente con la humedad y el
dióxido de carbono del aire. Al contacto con la humedad del aire se hidroliza
(se disocia y forma agua) y al reaccionar con el dióxido de carbono se convierte en carbonato
de sodio.
Muchas personas, al momento de hacer jabón, dejan la sosa descuidada y
destapada, cada minuto que el hidróxido de sodio pasa expuesto al aire, más cantidad de
carbonato de sodio se forma. Esta nueva condición de la sosa no sirve para
producir una reacción de saponificación completa y da jabones muy blandos,
aceitosos y defectuosos.
(foto: Mariela Menestrina)
La sosa cáustica debe estar siempre seca, en perlas o escamas bien dispersas, no aglomeradas y se no debe haber presencia de polvo, agua. líquido lechoso o reacción química como hinchazón de las perlas.
Cuando
la sosa está deteriorada notarás que se ha formado un polvo blanco sobre las
escamas, que hay humedad o agua y que las escamas o las perlas se han aglutinado en
piedras o trozos mas grandes. Cuando la sosa tenga esta apariencia utilízala
para limpieza del hogar en general, pero no la utilices para hacer jabón.
Como
consejo siempre conserva la sosa cáustica en un envase con tapa hermética,
lejos de la luz, el calor y la humedad. Siempre que la utilices, cierra
inmediatamente el envase y trata de no exponerla al aire mas de lo necesario.
Evita comprar sosas que vienen en bolsas plásticas o de papel. Preferiblemente
compra el hidróxido de sodio que viene en perlas.
Espero
que estos consejos te sirvan para mejorar tu técnica. Si te interesaría aprender jabonería en forma profesional te espero en nuestra escuela online en el curso Jabones para avanzados.
Hasta la
próxima.